Primero sientes que te observa, luego te habla. Y cuando menos lo esperas, estás reaccionando, compartiendo, conectando. No es un rostro conocido, pero su energía te resulta familiar. No tiene pasado, pero construye historias que parecen reales. Así nacen las nuevas voces del entorno digital: entidades creadas para inspirar, entretener y mover emociones. ¿Humanas? No exactamente. ¿Reales? Más de lo que imaginas.